La revitalización facial es un tratamiento pensado para aportar luminosidad, frescura e hidratación a la piel cuando la noto apagada o sin vitalidad. Trabajo con activos seleccionados que ayudan a mejorar su calidad y aspecto de forma progresiva.
El objetivo no es cambiar tu piel, sino ayudarla a recuperar equilibrio y energía. Valoro su estado antes de empezar y adapto el protocolo según lo que realmente necesite en ese momento.
Este tratamiento ayuda a devolver luz a la piel cuando la noto apagada o con signos de cansancio. La piel recupera un aspecto más saludable, uniforme y con mayor vitalidad, mejorando su apariencia sin alterar su naturalidad.
Los activos utilizados refuerzan la hidratación y el equilibrio cutáneo, ayudando a que la piel se sienta más confortable, flexible y elástica. Esto contribuye a mejorar su calidad general y su capacidad para mantenerse estable con el paso del tiempo.
Con la revitalización, la piel se percibe más lisa y equilibrada. Ayuda a suavizar pequeñas irregularidades y a mejorar la sensación al tacto, aportando un aspecto más cuidado y homogéneo.
Los resultados no son agresivos ni artificiales. La piel mejora de forma progresiva en los días posteriores, mostrando un aspecto más descansado y saludable, adaptado siempre a su ritmo natural.